Crónica de una crisis – Colapso

El error de Septiembre y lo que siguió

Llegó el momento de la verdad

El 2008 comenzó con incertidumbre en el aire. Sin saberlo todavía, los Estados Unidos ya habían caído en recesión desde finales del año anterior aunque la economía aún seguía dando señales de vida. Y aunque los mercados financieros mundiales estaban virtualmente paralizados, la economía global “real”, seguía marcando al trote de las nuevas economías emergentes como China, India, Rusia y Brasil (conocidas como los “BRICs”). Se decía incluso que el mundo en desarrollo ya finalmente se había desacoplado del industrializado y que una crisis en los Estados Unidos o Europa quedaría contenida sin mayores estragos. Si había un problema, más bien era un exceso de demanda – particularmente de China, cuyo apetito por recursos naturales y productos básicos aparecía insaciable. Comida, metales, petróleo, todos alcanzaron precios récord en el 2008 que si bien beneficiaban a sus exportadores, estaban generando enormes presiones sociales y presiones inflacionarias. Se decía que millones caerían en la pobreza en el tercer mundo y que el petroleo llegaría a $200 por barril. O más.

Mientras tanto, en los Estados Unidos, la situación en la banca se estaba convirtiendo en una masacre. Para enero se estimaba que $90 mil millones se habían perdido a causa de la crisis subprime y para marzo se estimaba que la cifra había ascendido a más del doble. Y para empeorar el asunto, el valor bursátil de muchos de estos bancos se estaba desplomando, empeorando así su posición financiera. El primer banco en caer fue nada menos que el que empezó el debacle: Bear Stearns. El 17 de Marzo, la Reserva Federal de Nueva York organizó su venta a JPMorgan Chase al precio casi regalado de $2 por acción (había valido $172 por acción poco más de un año antes). Y así en un instante desapareció esta institución con más de 80 años de trayectoria en Wall Street – el quinto más grande del mundo. Mientras tanto, las pérdidas seguían aumentando: UBS $19 mil millones en los primeros tres meses del año. Citigroup, $15. En su reporte semestral del sistema financiero global, el Fondo Monetario Internacional estimó que las pérdidas totales ascenderían a $1 billón.

Mala noticia tras mala noticia siguieron durante el verano del 2008. Las primeras señales de que la crisis podría tomar dimensiones globales se pudieron observar en Julio cuando los precios del petróleo llegaron a su cénit (a más de $140 por barril) y comenzaron a caer. El Baltic Dry Index, un indicador poco conocido pero considerado como un proxy para el comercio mundial (mide el precio promedio de un envío marítimo), también comenzó a caer. Era evidencia inequívoca de que la demanda global se estaba deteriorando y que la economía “real” no sobreviviría un colapso financiero. Terminando el verano el nerviosismo aumento debido a rumores de insolvencias inminentes en varios bancos. Entre ellos, Fannie Mae y Freddie Mac, las agencias hipotecarias cuasi-gubernamentales. También era el caso de Merrill Lynch, cuyas pérdidas para ese entonces eran mayores a cualquier otro banco de inversiones: más de $50 mil millones. Asimismo, AIG estaba en la mira. Pero los rumores más fuertes circulaban en torno a Lehman Brothers. Aunque era apenas el cuarto banco de inversiones más grande, había sido uno de los bancos más agresivos en comercializar activos subprime. Además, era el banco estadounidense más endeudado, con deudas más de treinta veces mayores a su valor bursátil. Lehman no solo enfrentaba problemas de liquidez: estaba al borde de la insolvencia.

En Septiembre esos rumores cobraron vida propia, particularmente tras la noticia el 7 de Septiembre de que el gobierno había tomado control sobre Fannie y Freddie. Temerosos ante la posibilidad de terminar en la quiebra, los accionistas abandonaron a Lehman y su valor de mercado se desplomó. Inmediatamente comenzaron las negociaciones en privado con la Reserva Federal a quienes imploraron un rescate. La situación para el gobierno era peligrosa. Por un lado, Lehman ocupaba un nicho importante en el sistema financiero mundial, cuyo colapso pondría en peligro miles de millones de dólares vinculados a sus contrapartes. Pero de rescatar a Lehman, el gobierno daría la señal de que estaría dispuesto a rescatar a cualquier banco con problemas – un típico caso de riesgo moral. Además, era muy posible que aún rescatando a Lehman, sería cuestión de tiempo antes de que cayera un banco aún más importante. ¿Podría el sistema financiero mundial sobrevivir el colapso de Goldman Sachs? ¿Podría sobrevivir el colapso de Citigroup o AIG?

El domingo 14 de Septiembre las negociaciones fracasaron. No habría rescate, ni tampoco encontraron comprador. El lunes 15 de Septiembre de 2008 – un día que vivirá en la infamia financiera – Nueva York se despertó con la noticia de que uno de sus bancos más antiguos (llevaba casi siglo y medio de existencia) se declaraba en bancarrota. Desde su icónico rascacielos cerca de Times Square, banquero tras banquero liquidado salía del edificio llevando consigo cajas de cartón con sus pertenencias ante la mirada de las cámaras. Con más de $600 mil millones en activos, había sido la bancarrota más grande en la historia de los Estados Unidos, por mucho opacando a la de Enron pocos años atrás. Pero el día no había terminado: Merrill Lynch, al borde del colapso también, fue comprado por Bank of America a precio de remate. Al día siguiente, el gobierno tuvo que rescatar a AIG mediante una infusión de $85 mil millones, y tomando control sobre el 80% de la empresa. Y para terminar con broche de oro, el 21 de Septiembre ocurrió algo que si bien fue más simbólico, marcó el fin de una era: Goldman Sachs y Morgan Stanley, los únicos dos bancos de inversiones sobrevivientes, cambiaron sus estatutos legales para volverse bancos comerciales y así poder recibir ayuda del gobierno.

El resto es historia.

La caída de Lehman Brothers marcó el inicio del casi-colapso del sistema financiero mundial. De no ser por la intervención oportuna de gobiernos y bancos centrales, es muy posible que el sistema de mercado que conocemos como tal se hubiera hundido por completo en el lapso de varias semanas en aquel Septiembre y Octubre. La caída de Lehman también marcó el momento en que la crisis financiera se convirtió en una crisis económica, afectando ya no solo a la banca sino a todos los sectores. Pero aunque la economía mundial está ahora en su fase de recuperación, los estragos continúan: el desempleo no ha mejorado, el mercado hipotecario en los Estados Unidos sigue deprimido, los bancos siguen en su “credit crunch” aunque siguen repartiéndose jugosos aguinaldos. ¿Justicia? Nunca ha habido y nunca habrá para los reyes de Wall Street que seguirán buscando la manera de romper las reglas y hacer su domingo con dinero ajeno.

Sigan este espacio… nunca saben cuándo esta historia tenga otra lamentable secuela.

3 thoughts on “Crónica de una crisis – Colapso

  1. Yo tengo una anecdota curiosa, no tiene que ver con economia y puede que sea hasta tonta, en fin. En ese tiempo estuve viviendo en NY y jugaba futbol con el equipo de la compania donde laboraba; en ese misma liga se encontraba un equipo de Lehman Brothers. Curiosamente su ultimo partido fue contra nuestro equipo; obviamente despues del 15 de septiembre yo no regresaron mas.

  2. Un amigo aquí en Londres que vivía en Canary Wharf (donde estaban las oficinas de Lehman) decía que cada que regresaba a casa en el DLR (el tren rápido que pasa por arriba), veía gente saliendo de los edificios con cajas de cartón.

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