Bienvenido el narco-gobierno

Algo bueno saldrá de que Peña Nieto llegue al poder

Antes que nada, comienzo con un disclaimer: detesto al PRI. Lo detesto porque es un partido cuya única ideología es la corrupción, y cuya avaricia por el poder no tiene límites ni escrúpulos. No siempre fue así. Hubo un tiempo donde el PRI – con todos sus vicios – contribuyó sustancialmente para lograr la estabilidad nacional y el progreso socio-económico. Bajo el PRI, específicamente durante las administraciones de los dos Adolfos (Ruiz Cortines y López Mateos) tuvimos nuestra única época dorada, cuando nuestra economía crecía a ritmos que nunca más hemos vuelto a alcanzar. Todo esto terminó abruptamente con el autoritarismo de Díaz Ordaz, el populismo de Echeverría y Lópz Portillo, y luego la tecnocracia que heredamos tras la crisis del ’82, donde apenas nos recuperábamos de una catástrofe cuando nos lanzaban con lujo de violencia hacia otra.

El Chapo estará feliz

No, el PRI de hoy no es el de antes. Es una bestia muy distinta, una que conserva los vicios históricos del partido tricolor, pero ninguna de sus virtudes. Tan solo recordemos algunos de los líderes estatales del PRI en los últimos años. Es difícil olvidar a Roberto Madrazo, ex candidato presidencial cuyos despilfarros en Tabasco fueron legendarios. Del Gober Precioso ni hablemos, muy posiblemente el gobernador más nefasto en la historia moderna de México (¡tenía que ser poblano!). Su contemporáneo en Oaxaca, Ulises Ruiz, tampoco se quedó mucho atrás después de llevar a su marginado estado a su peor brote de violencia social en mucho tiempo. Y qué decir de Mario Villanueva, cuyos vínculos con el narco a finales de los noventa lo hiceron huir del país por varios años. Ciertamente los gobernadores del PAN y del PRD no han sido perfectos, pero ni el peor de ellos es remotamente comparable a los desatres que han sido estos repugnantes priístas.

A la cabeza de esta nueva bestia hoy día está el llamado Grupo Atlacomulco, una no-muy-secreta mafia mexiquense que está en las vísperas de llevar a uno de sus miembros (Enrique Peña Nieto) a la presidencia. Aunque a Peña Nieto todavía no han logrado sacarle sus trapitos al sol, su predecesor y mentor, Arturo Montiel, no se escapó sin una buena quemada y nada me hace pensar que su discípulo no esté echo del mismo molde. Su alianza de facto con Televisa es preocupante por lo que significa para la transparencia y objetividad en los medios y su acercamiento con el sector empresarial amenaza con robarle el único sector que el PAN aún aspira cobijar – aparte de la iglesia.

Pero antes de desviarme demasiado, llegaré al grano: aunque por convicción jamás votaré por ellos, no estaré del todo desilusionado si regresa el PRI a la presidencia. Y es que dentro de todas sus mañas, dentro de toda su corrupción, existe la única posibilidad aún vigente para acabar la guerra contra el narco: pactar un cese al fuego.

Los lazos entre el PRI y el narco no son secretos de estado: durante los años ochenta y noventa, se presume que no hicieron mucho esfuerzo por combatir el crimen organizado debido al “acuerdo de caballeros” que permitía al narco operar con relativa impunidad en territorio gobernado por el tricolor. Al menos eso implicó controversialmente el ex-gobernador de Nuevo León, Sócrates Rizzo, hace un par de meses. Pero cuan deplorable sea una colusión entre nuestras cúpulas políticas y el crimen organizado, es hora de pensar claramente qué camino le conviene más al país: 1) continuar con la actual estrategia de combatir al narco de manera frontal, con instituciones claramente incapaces de librar una guerra de esta naturaleza y con el riesgo de hacer que el narco expanda sus actividades contra la población civil. 2) sentarse a dialogar con la intención de “repartirse” el territorio nacional y las rutas de tráfico, bajo el entendimiento de que el gobierno se hará de la vista gorda y se dedicará a combatir el tráfico menor y local. A su vez, los carteles acuerdan un cese al fuego y reducir las actividades no-relacionadas al tráfico de drogas, como la extorsión y el secuestro.

Posiblemente suene utópica esta alternativa pero un vistazo alrededor del mundo confirma que es posible tener un país prospero y creciente aún con la presencia de poderosos grupos del crimen organizado. Un claro caso histórico son los Estados Unidos en la época de la Prohibición (durante los años veinte y treinta), pero ejemplos más recientes abundan, tan como Italia y su mafiosi, y Japón con el Yakuza. Por otro lado, cuesta aceptar el hecho de que si el principal causante de la demanda por drogas son los Estados Unidos, es tanto injusto como inaceptable que nuestro país tenga que pagar el costo. Al permitir que la droga fluya sin interrupciones mayores, se vuelve problema de ellos. Por supuesto que sería suicido político proponer tal cosa, y nuestro querido vecino del norte jamás estaría de acuerdo en que el gobierno Mexicano adoptara una actitud de laissez-faire, laissez-passer pero nuestro interés es defender la vida y el patrimonio de nuestra propia gente, no la del Tío Sam.

En fin, no hay nada seguro en esta vida, y bien Peña Nieto nos podría llevar por un camino aún más catastrófico del que nos ha llevado Calderón en los últimos 4 años. Pero la estrategia actual no es la solución, y miles de Mexicanos están afrontando las consecuencias de una política mal diseñada, mal aplicada y atada a la terquedad de un Presidente incapaz de reconocer que la cagó.

9 thoughts on “Bienvenido el narco-gobierno

  1. Creo que esa es la opinión extendida entre, al menos, mi círculo social: que las cosas regresen al “acuerdo tácito” y que los narcos se rompan la madre entre ellos, pero que no le toque a la población civil.

    Por otro lado, y es algo que no me queda muy claro: ¿qué de verdad la milicia mexicana no tiene el poder para barrerlos de la faz de la Tierra? Digo, es obvio que debe haber mil intereses en el asunto y muy probablemente por eso no se hace gran cosa, pero encuentro increíble y, peor, ridículo, que un ejército no pueda con el trabajo.

  2. El ejército está inflitrado, la marina tal vez no a tal grado. El problema es que mientras exista $$$, el narco no tendrá problema alguno en seguir reclutando sicarios y comprando armamento. Es una situación como Vietnam: cada que el Ejército de EU se enfrentó al Ejército Norvietnamita, les metió una paliza. El problema es que no pudieron contra la guerrilla del Vietcong.

    Al fin de cuenta es que se necesitan instituciones judiciales para hacer valer el estado de derecho. Eso no tenemos y sin eso jamás ganaremos.

  3. Rodrigo: ¿te referías al ejercito norvietnamita en tu entrada anterior?

    La otra opción sería pegarle en las finanza$$$ al narco, lo cual nos lleva al callejón de la legalización de las drogas (que creo la mejor manera de pegarle en las ganancias al narco), ya sea completa o parcial, y llevada a cabo en ambos lados de la frontera. Difícil que ocurra todo esto.

  4. Err, super-typo, sí, me refería al ejército Norvietnamita. El ejército de Kim Jung Il esperará para otra ocasión ;)

    Estoy totalmente de acuerdo que la otra opción es darle a las finanzas. Sin embargo, aún así creo que los narcos encontrarán una forma de mover su dinero así que a la larga no creo que sea la solución. Pero de que le pegaría a las ganancias, es seguro. El problema es que cuando le pegas a sus ganancias se terminan dedicando a otra cosa (i.e. secuestro, extorsión).

  5. Bueno, ya están en esos negocios actualmente, pero es posible suponer que si sufren una baja real en sus ganancias, no tendrán el poder económico para comprar las armas, sicarios y conciencias como lo hacen ahora.

  6. Por otro lado, Calderón también odia al PRI, quien sabe que haga para que no regrese a la presidencia. El cese al fuego lo va a pactar cualquiera que tenga dos dedos de frente, eso es seguro. Calderón, como tu indicas, jamás aceptará su guerra fallida.
    ¿Y cuando se dará cuenta EE.UU de que la guerra contra las drogas es inútil o cuando cambiará su actitud?

    Tu post me puso a pensar… es el PRI, quien le dio luz verde a los carteles de usar esa violencia extrema para fastidiar la guerra anti drogas?

  7. Una perspectiva muy acercada a la realidad. Quiero decirte algo, no he conocido a nadie que diga abiertamente que en las elecciones para presidente del 2012 votará por el PRI o por Enrique Peña. Las encuestas dicen que él será el próximo presidente o aún cuando Beltrones fuera el candidato, el PRI se alzaría con la victoría. Entonces, ¿quiénes son esos que van a votar por el PRI? La respuesta es simple, la gente que votará por el PRI, será aquella que no evaluará las demás candidaturas, la gente que vive idiotizada por el supuesto idilio ente Peña y una mujer “de la vida alegre”, serán aquellos que no conocen la história de este país, los que probablemente nos lleven a un oscuro capítulo.

    Este es nuestro país, un país que se rige por la visión de los pobres, pobres en valores, en visión, en auto-estima, en proyectos, en cultura. Para los letrados, los visionarios.. no hay cabida, o se van o se degradan.

  8. no se si se habran fijado que la violencia en Mexico se encrudeció con la apertura de casinos en el país.

    es verdaderamente indespensable tambien que se considere con ir quitandoles las lavadoras automaticas de

    dinero.¿quien del gobierno controla la cantidad de dinero que lleva cada persona que entra a jugar en una casa de apuestas?

    nadie lo hace. aparte de la corrupcion que existe en la entrega de permisos para crear casinos.

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