Ni a quien irle

Varios acontecimientos recientes en el mundo me han llevado a la conclusión de que si existe una fuerza en el universo más poderosa que la gravedad, es la hipocresía humana. Está omnipresente, no ignora razas ni culturas ni fronteras. Infecta a la izquierda como también a la derecha (aunque la derecha parece haberla perfeccionado). En los últimos días, esta confluencia de hipocresía colectiva le ha pegado como un martillo a la sensibilidad humana hasta el punto en que mi fe en la raza de los homo sapiens nunca ha estado más por los suelos. Veamos porqué.

¿Héroe o violador?

¿Héroe o violador?

Comenzemos con lo primero: Assange. Antes que nada, aclaro que soy un ardiente defensor de los “whistleblowers”, aquellas personas que arriesgan sus trabajos y a veces hasta sus vidas, por sacar a la luz los trapos más sucios de las empresas y gobiernos del mundo. Que lo hagan por medios legales o ilegales es lo de menos, el resultado final es que se revela información que la sociedad merece saber y que de otra manera (entiéndase legal) hubiera permanecido en secreto. WikiLeaks sin duda es la madre de todos los whistleblowers, y por eso le debemos a Assange la lucidez de haberla fundado, la determinación de gestionarla durante todo este tiempo, y la pericia de haberla convertido en tal vez el sitio más temido por los gobiernos del mundo, especialmente aquellos gobiernos que más se hacen pasar por democráticos cuando no lo son del todo.

Pero eso no quite que Assange pudo haber violado a dos chicas en Suecia en 2010. A mi parecer, me cuesta pensar que se pueda armar un caso concreto en su contra ya que por lo visto, al día siguiente las “víctimas” presumieron del hecho. Pero aún así, lo justo es que Assange eventualmente enfrente los cargos, cuales frívolos sean. Eso lo pienso yo, como hombre, y me imagino que si fuera mujer mi posición al respecto sería aún más firme. De hecho, tal vez pensaría que es incluso ofensivo pensar que Assagne, por el simple hecho de ser Assange y porque representa una “causa noble”, se le perdone este resbalón.

El verdadero héroe

Así pues, estas defensoras de Assange tal parece que prefieren hacer de menos el hecho de que su héroe pudo haber violado a dos chicas, utilizando sus “encantos” como celebridad. Y mientras Assange se revuelca con las suecas, el verdadero héroe de la historia reciente de WikiLeaks se encontraba preso y aislado en el sótano de la base de Quantico de los marinos de Estados Unidos, sin contacto con su familia, con la prensa, ni siquiera con otros presos.

Era de esperarse que ese fuera el destino de Bradley Manning por haber intentado desafiar al Imperio y de ser declarado culpable por exponer tantos secretos de estado, bien podría enfrentar la vida entera detrás de las rejas. Su detención, sin duda “ejemplar” para disuadir a todo aquel que tenga la osadía de seguir sus pasos, deja muy en claro que a la hora de la hora, el Tío Sam se pasa los derechos humanos por donde no calienta el sol: detención solitaria durante 10 meses (en una prisión no equipada para tener presos más de 90 días), abuso verbal y psicológico, desnudos forzados, etc. Un enviado de la ONU declaró que su detención en Quantico fue “cruel, inhumana y degradante” mientras que una declaración firmada por 295 académicos legales alegó que su trato representaba una violación a la constitución.

Pero bueno, eso es lo de menos. Ni Manning, ni los cientos de prisioneros en Guantánamo a quienes se les sigue negando un juicio importan. Lo que sí importa es que tres integrantes de Pussy Riot fueron condenadas a una colonia penal en Rusia por actos “de hooliganismo” en una iglesia ortodoxa. No hace falta un doctorado en estudios post-soviéticos que esto era otra sentencia “ejemplar” impartida por el gobierno de Vladimir Putin para advertir a todos aquellos que intenten desafiar su autoridad. Tras el anuncio de las sentencias, las críticas del extranjero comenzaron a sonar. En una declaración de prensa, el Departamento de Estado de los EU dijo que la sentencia fue “desproporcionada” y que representaba “un impacto negativo a la libertad de expresión en Rusia”. Esto viniendo de los captores de Bradley Manning. Los vasallos del Imperio también abrieron su boca al respecto: la Foreign Office del Reino Unido anunció que la sentencia era “una respuesta desproporcionada a una expresión de opinión política”. También mencionaron que “ponían en duda el compromiso de Rusia para proteger [los derechos de libre expresión]“. Recordemos que este es un país que enjuició a un joven por hacer una broma (bastante obvia) vía Twitter sobre una bomba en un aeropuerto, o a un joven por robarse una botella de agua durante los disturbios en Londres. No chinguen.

Lo que tienen Pussy Riot y el presidente de Ecuador en común

Hacen que The Clash parezcan novatos

Hacen que The Clash parezcan novatos

¿Ya tuvieron suficiente hipocresía durante un día? Pues falta más. En medio de todas las condenas hacia la sentencia que recibieron las chicas de Pussy Riot, nadie realmente se molestó en ver el video de lo que hicieron. Aquí está, en toda su gloria YouTube-esca. ¿Les incomoda un poco? A mí sí, y eso que no soy religioso. Esta no fue una mera protesta afuera de la iglesia, esta fue una vil invasión de un lugar que representa un lugar sagrado para los fieles. Si bien no hubo daños físicos al inmueble ni a sus reliquias, fue un acto burdo y ofensivo que ni siquiera deja claro cual es su propósito aparte de simplemente provocar y ofender. Además, como músicos, son bastante malas, lo que me hace pensar que su objetivo ulterior fue simplemente hacer un acto de auto-promoción que saldría en las noticias y las llevara a la fama. ¡Felicidades chicas, lo lograron! En fin, en casos como estos, aplico la de Voltaire: no seré religioso, pero defenderé con mi vida tu derecho de serlo. Queda claro que estas valerosas defensoras de la democracia no tuvieron la misma sensatez y ahora pagarán con tres años en el gulag (excesivo, sin duda, pero al menos una multa gruesa sí merecieron).

Y bueno, ya para acabar este cuento, recordemos quién es el que terminó dándole asilo a Assange, nada menos que el gobierno de Ecuador. Admito que me cae bien Correa y creo que en general ha hecho más bien que mal en su país (no por algo es el mandatario más querido en el hemisferio occidental). Sin embargo, su récord en cuanto a cuestiones de libre expresion es bastante deplorable. Basicamente don Correa ha dedicado su mandato para criticar, insultar y demandar (por “ofensas” como haber escrito un editorial anti-gobierno) a los medios privados a los que ha calificado como “un grupo de bestias salvajes”. De paso ha exporpiado a dos canales de televisión. De acuerdo al ranking de Freedom of the Press 2012 realizado por Freedom House, Ecuador se encuentra apenas en el lugar 127 global y 29 a nivel hemisférico, uno de los lugares más bajos para un país donde la violencia hacia reporteros es casi inexistente. Pero bueno, como dice el dicho, el enemigo de mi enemigo es mi amigo y al carajo con la congruencia, está sobrevaluada.

En fin, ¿a quién defender debajo de toda esta montaña de hipocresía? Ahí se las dejo…

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