¡El Ministerio de la Verdad regresa!

Señoras y señores, después de una ausencia de dos años y medio, El Ministerio de la Verdad ha regresado. Para aquellos que no tuvieron el placer de visitar el blog original, El Ministerio de la Verdad fue mi intento por llenar un vacío que existía en la blogósfera en ese entonces: un blog que polemizara pero divirtiera. Su título hacia alusión al libro distópico 1984 de George Orwell porque en aquel entonces, veía al mundo – y en particular a México – así: un mundo y un país de doble discurso tanto en el modelo económico predominante, como en la manera de hacer política. Casi ocho años después me enorgullece ver que casi todos mis puntos de vista han sido vindicados por los hechos. Mi escepticismo sobre el neoliberalismo laissez-faire ha sido demostrado por la crisis. Mi desilusión hacia el proyecto de nación del PAN, primero con Fox y luego con Calderón, también ha sido justificada. Mi desprecio hacia los emos llevó a su virtual erradicación (o de plano cumplieron sus amenazas de suicidarse). Odio tener la razón.

Por el momento, y seguramente por algunos meses, este sitio estará “en construcción”. Mi intención es poder unificar y homogenizar todo el contenido del sitio original (donde llegué a escribir más de 630 artículos) con el de Tercer Siglo, un blog que intentó ser el sucesor del Ministerio pero que nunca despegó. Esto implicará borrar algunos artículos irrelevantes, editar imágenes para que se adecuen al nuevo estilo, y hacer algunos cambios cosméticos al contenido de algunos artículos. No se preocupen: todos los artículos clásicos estarán de vuelta, aunque estarán “invisibles” para el público en la medida que los vaya editando. Así que tengan paciencia, que esto va a tardar (pero valdrá la pena).

No queda nada más que decir aparte de que espero que disfruten el blog, y que ojalá llegue a ser igual o más existoso que el original.

MZ

Top Ten – Canciones favoritas del 2011

Después de dos años seguidos de música sub-estándar, fue grato saber que el 2011 fue un gran año musical, uno de los mejores en lo que va del milenio. Tengo que admitir que mi predicción de que el indie británico había muerto fue algo prematura, y vaya que esto es uno de esos casos en que doy gracias por haberme equivocado. Casi todo el buen rock del año salió de las islas británicas, confirmando la vieja teoría de que la mejor música sale después de las crisis económicas. La nueva generación de roqueros (y poperos) indie de la lluviosa Albión no son particularmente nuevos: ni The Horrors, Friendly Fires ni Florence + the Machine son novatos en la escena, pero en el 2011 se consolidaron como requisitos indispensables para toda lista de las mejores canciones y los mejores álbumes del año.

Florence y su máquina mostraron que hay esperanza para la buena música después de dos malos años

Del otro lado del Atlántico, el hip-hop siguió siendo mediocre como siempre y ni siquiera el tan sonado duo de Jay-Z y Kanye West (algo equivalente a tener a Schwarzenegger y Stallone estelarizando la misma película) me pareció digno de una segunda escuchada. Afortunadamente todavía hubo rastros de buen pop cortesía de Lady Gaga que tres discos después sigue sin defraudar a todos los que pensamos que es lo mejor que le ha pasado al pop femenil desde Madonna. Pero tal vez la mujer más atrevida del año no fue Gaga, ni Rihanna con su colaboración con el DJ escocés Calvin Harris sino la veterana inglesa PJ Harvey, que con Let England Shake, sacó tal vez el único disco de protesta en un año que pasará a la historia junto con 1848 y 1968 como uno de los más revoltosos de todos.

Y finalmente, ¿qué decir del rock en español? Pequeño resurgimiento en el 2011 que hizo que dos canciones en nuestra preciosa lengua estén en esta lista. Esperemos que sea un primer paso para un renacimiento después de tantos años de mediocridad.

10 – Bruno Mars – “It Will Rain”

Cada año require una canción de amor de aquellas. De esas que duelen, que contengan referencias a la lluvia, de segundas oportunidades, de días nublados. Este año le tocó a Bruno Mars con “It Will Rain”, una canción cuya único defecto es que terminó siendo secuestrada para el soundtrack de la última película de Twilight. Afortunadamente solo le vemos las jetas de Belle y Edward por unos breves segundos en el video.

9 – San Pascualito Rey – “Salgamos de Aquí”

Ya era hora que alguien sacara una canción que capture la desesperación que afronta nuestro país a causa de la violencia (entre muchos otros problemas). San Pascualito Rey lo hace con guitarras enfurecidas y la ominosa voz barítono del vocalista. El video es impactante también, reuniendo una serie de actos de violencia sin sentido en situaciones cotidianas, con todo y referencias no muy sutiles a nuestra desigualdad racial y económica.

8 – Rihanna (ft. Calvin Harris) – “We Found Love”

No se dejen engañar por el título, esta no es una canción de Rihanna con un fondo house; es una canción de Calvin Harris con vocales de fondo de Rihanna. Y es por eso que supera por mucho lo que ha hecho desde que se hizo famosa con “Umbrella”. Pero escuchar la canción sin ver el video es perder su verdadero significando: una oda al amor y al exceso que bien podría ser la versión musical de Requiem Por Un Sueño.

7 – PJ Harvey – “The Glorious Land”

Let England Shake fue uno de los discos más galardonados del año (notablemente ganando el Mercury Prize, el premio más prestigioso en el Reino Unido). Mezclando folk, influencias de Bjork y letras que evocan tristeza y nostalgia ante un país arruinado por decadencia y guerra, The Glorious Land, hace pensar que la “Gran” en Gran Bretaña ya sale sobrando. En un año de protesta, PJ Harvey fue la única voz realmente subversiva.

6 – The Horrors – “Still Life”

Es difícil ser más indie que de Horrors: son tan indie que produjeron su segundo disco ellos mismos. Por alguna extraña razón solo han sacado un sencillo de esta obra maestra hasta la fecha pero vaya que es bueno. Lenta y atmosférica, es un poco distinta al resto del desefnfrenado álbum que le da vida, y sin embargo es un digno microcosmo a lo que fue posiblemente el mejor disco indie del año.

5 – Atto & The Majestics – “Transistor”

No solo tuvo el mejor bajo del año, sino también tal vez el mayor número de referencias sexuales (tanto sutiles como descaradas) de cualquier otro video del año, Lada Gaga y Rihanna incluidas. Esta canción es adrenalina pura con un riff que hace recordar a Zoé en mejores tiempos y, mejor aún, que el rock en español sigue siendo capaz de sacar genialidades de vez en cuando. Larga vida a esta promesa mexicana.

4 – Lady Gaga – “The Edge of Glory”

Hubo mucha música este año que sonaría mejor en el antro que en los míseros audífonos de nuestro teléfono celular y este es un ejemplo perfecto. Desvergonzadamente combinando house con el pop que ya nos tiene acostumbrados, Lada Gaga anota otro golazo musical entre varios otros en su último disco (“Marry The Night” es casi igual de genial). Lo mejor de todo: ese solo de saxofón ochenterísimo.

3 – Friendly Fires – “Hurting”

Pensar que un grupo indie tan alegre como los Friendly Fires escribiría una canción llamada “Hurting” es una de los grandes misterios del universo. Pero no esperen una balada digna de cortarse las venas, en su lugar hay canción tan pegajosa, bailable, y con un video ridículamente geeky que es difícil no dejar en perpetuo repeat. Ahora si tan solo conociera una chica que moviera el cuello así como la del video…

2 – M83 – “Midnight City”

M83 ya nos ha sorprendido con un a serie de excelentes sencillos en su disco anterior (Saturday=Youth) y la genialidad de estos franceses no parece quebrantar en la nueva década. “Midnight City” maneja la misma receta de siempre, basada en sintetizadores a todo poder, y coros épicos y nostálgicos. Excelente video, que hace recordar los niños genios de la película Akira. Ah, y también tiene un solo de saxofón (wtf?!).

1 – Florence + The Machine – “Shake It Out”

“Shake It Out” es el equivalente musical a la explosión del volcán de Krakatoa, una canción que parece que va a hacer tumbar paredes y confirma a Florence Welsh como de uno de los grandes talentos del indie/pop británico actual (el álbum, Ceremonials, fue excepcional también). El video le hace plena justicia, por fin demostrando que los ingleses pueden divertirse con elegancia, a diferencia de lo visto en el video de Rihanna.

Y siguiendo la tradición, tres otros rubros dignos de reconocimento:

Video Favorito – Rihanna (ft. Calvin Harris) – “We Found Love”

Tal vez hubo mejores a juicio de muchos (“Video Games” de Lana del Rey por ejemplo) pero creo que si el propósito de un video es complementar la esencia de una canción, ningún video lo hizo tan bien como este, al grado que es difícil reconocer la genialidad de esta rola sin ver el video. Es una oda al amor, al sexo, y a las drogas que no pudo ser filmado en otro lugar más que en los lugares más obscuros y mugrosos de Londres, capital del exceso por excelencia.

Video Sexy – Lady Gaga – “Marry The Night”

El video complete dura casi un cuarto de hora y las partes sexy no empiezan hasta por allí del minuto cinco pero vaya que vale la pena. Desde hace tiempo he pensado que Gaga es la cosa más caliente desde el fuego y con todo y las escenas de locura en este video, no deja de ser extremadamente erótico e insano al mismo tiempo. Y si bien las escenas de baile las hace con más ropa, no dejan de ser igual de sensuales. Ah y la canción es genial también, entre muchas de Born This Way.

Peor Canción – K$sha – “Blow”

No tengo palabras para describir como me desagrada esta dizque artista con nombre de rapera de tercera categoría. No solo glorifica todo lo que no debe ser glorificado en la juventud, lo hace de la manera más vulgar y barata imaginable. Lo más sorprendente de su más reciente aberración es que sale James Van der Beek, mejor conocido como Dawson en Dawson’s Creek. ¿En serio James, crees que salir en un video de K$sha va a recusitar tu moribunda carrera? Sigue soñando.

Bienvenido el narco-gobierno

Algo bueno saldrá de que Peña Nieto llegue al poder

Antes que nada, comienzo con un disclaimer: detesto al PRI. Lo detesto porque es un partido cuya única ideología es la corrupción, y cuya avaricia por el poder no tiene límites ni escrúpulos. No siempre fue así. Hubo un tiempo donde el PRI – con todos sus vicios – contribuyó sustancialmente para lograr la estabilidad nacional y el progreso socio-económico. Bajo el PRI, específicamente durante las administraciones de los dos Adolfos (Ruiz Cortines y López Mateos) tuvimos nuestra única época dorada, cuando nuestra economía crecía a ritmos que nunca más hemos vuelto a alcanzar. Todo esto terminó abruptamente con el autoritarismo de Díaz Ordaz, el populismo de Echeverría y Lópz Portillo, y luego la tecnocracia que heredamos tras la crisis del ’82, donde apenas nos recuperábamos de una catástrofe cuando nos lanzaban con lujo de violencia hacia otra.

El Chapo estará feliz

No, el PRI de hoy no es el de antes. Es una bestia muy distinta, una que conserva los vicios históricos del partido tricolor, pero ninguna de sus virtudes. Tan solo recordemos algunos de los líderes estatales del PRI en los últimos años. Es difícil olvidar a Roberto Madrazo, ex candidato presidencial cuyos despilfarros en Tabasco fueron legendarios. Del Gober Precioso ni hablemos, muy posiblemente el gobernador más nefasto en la historia moderna de México (¡tenía que ser poblano!). Su contemporáneo en Oaxaca, Ulises Ruiz, tampoco se quedó mucho atrás después de llevar a su marginado estado a su peor brote de violencia social en mucho tiempo. Y qué decir de Mario Villanueva, cuyos vínculos con el narco a finales de los noventa lo hiceron huir del país por varios años. Ciertamente los gobernadores del PAN y del PRD no han sido perfectos, pero ni el peor de ellos es remotamente comparable a los desatres que han sido estos repugnantes priístas.

A la cabeza de esta nueva bestia hoy día está el llamado Grupo Atlacomulco, una no-muy-secreta mafia mexiquense que está en las vísperas de llevar a uno de sus miembros (Enrique Peña Nieto) a la presidencia. Aunque a Peña Nieto todavía no han logrado sacarle sus trapitos al sol, su predecesor y mentor, Arturo Montiel, no se escapó sin una buena quemada y nada me hace pensar que su discípulo no esté echo del mismo molde. Su alianza de facto con Televisa es preocupante por lo que significa para la transparencia y objetividad en los medios y su acercamiento con el sector empresarial amenaza con robarle el único sector que el PAN aún aspira cobijar – aparte de la iglesia.

Pero antes de desviarme demasiado, llegaré al grano: aunque por convicción jamás votaré por ellos, no estaré del todo desilusionado si regresa el PRI a la presidencia. Y es que dentro de todas sus mañas, dentro de toda su corrupción, existe la única posibilidad aún vigente para acabar la guerra contra el narco: pactar un cese al fuego.

Los lazos entre el PRI y el narco no son secretos de estado: durante los años ochenta y noventa, se presume que no hicieron mucho esfuerzo por combatir el crimen organizado debido al “acuerdo de caballeros” que permitía al narco operar con relativa impunidad en territorio gobernado por el tricolor. Al menos eso implicó controversialmente el ex-gobernador de Nuevo León, Sócrates Rizzo, hace un par de meses. Pero cuan deplorable sea una colusión entre nuestras cúpulas políticas y el crimen organizado, es hora de pensar claramente qué camino le conviene más al país: 1) continuar con la actual estrategia de combatir al narco de manera frontal, con instituciones claramente incapaces de librar una guerra de esta naturaleza y con el riesgo de hacer que el narco expanda sus actividades contra la población civil. 2) sentarse a dialogar con la intención de “repartirse” el territorio nacional y las rutas de tráfico, bajo el entendimiento de que el gobierno se hará de la vista gorda y se dedicará a combatir el tráfico menor y local. A su vez, los carteles acuerdan un cese al fuego y reducir las actividades no-relacionadas al tráfico de drogas, como la extorsión y el secuestro.

Posiblemente suene utópica esta alternativa pero un vistazo alrededor del mundo confirma que es posible tener un país prospero y creciente aún con la presencia de poderosos grupos del crimen organizado. Un claro caso histórico son los Estados Unidos en la época de la Prohibición (durante los años veinte y treinta), pero ejemplos más recientes abundan, tan como Italia y su mafiosi, y Japón con el Yakuza. Por otro lado, cuesta aceptar el hecho de que si el principal causante de la demanda por drogas son los Estados Unidos, es tanto injusto como inaceptable que nuestro país tenga que pagar el costo. Al permitir que la droga fluya sin interrupciones mayores, se vuelve problema de ellos. Por supuesto que sería suicido político proponer tal cosa, y nuestro querido vecino del norte jamás estaría de acuerdo en que el gobierno Mexicano adoptara una actitud de laissez-faire, laissez-passer pero nuestro interés es defender la vida y el patrimonio de nuestra propia gente, no la del Tío Sam.

En fin, no hay nada seguro en esta vida, y bien Peña Nieto nos podría llevar por un camino aún más catastrófico del que nos ha llevado Calderón en los últimos 4 años. Pero la estrategia actual no es la solución, y miles de Mexicanos están afrontando las consecuencias de una política mal diseñada, mal aplicada y atada a la terquedad de un Presidente incapaz de reconocer que la cagó.

Superstición, globalización y pinches franceses

Para la próxima, me voy en barco

Aunque confieso ser un fanático de la aviación, he llegado a la conclusión de que odio viajar por avión. No, no soy aerofóbico, ni tampoco claustrofóbico. Simplemente me desagrada estar amarrado a una silla durante 14 horas en medio de un cigarro de metal gigante que se mueve más que un terremoto de 8 grados en la escala Richter y comiendo comida tan mala que hace que la comida congelada del Sam’s parezca digna de un restaurante de tres estrellas Michelin. Mi más reciente viaje transatlántico parece haber resumido todo lo que odio de volar y de nuestro dizque mundo “globalizado”.

Gracias por el peor viaje de toda mi vida

México DF, 3 de abril, circa 5 a.m.

Todo empezó la noche anterior cuando soñé que el avión en que volaba se estrellaba y me moría. En el sueño, el avión lograba despegar pero luego parecía que no podía seguir subiendo ya que el cielo estaba lleno de cables de luz que no lo dejaba ascender (¡en ningún momento dije que mi sueño era realístico!). Al no poder subir, el avión intentó aterrizar en medio de una ciudad, y si bien esquivó exitosamente varias casas y parecía que nos salvaríamos, de pronto y de la nada aparece una pared color salmón y el choque es inevitable. Cierro mis ojos antes del impacto, sabiendo que la muerte es inevitable pero justo cuando el avión pega contra la pared, me “despierto” en un cuarto vacío, viendo un mapa. Me doy cuenta que efectivamente, no estoy muerto y que esto ha de ser como en los videojuegos de que tienes más de una vida. En eso me despierto de verdad de mi sueño-dentro-de-un-sueño (que Inception ni que nada), un poco aturdido por la posible significancia de esta pesadilla.

México DF, 3 de abril, 9pm

Como si el sueño fuera poco, al esperar un taxi en el DF, presencié otro presagio de muerte que hubiera hecho a cualquier otra persona supersticiosa inmediatamente regresar y cambiar su vuelo. En la banqueta, había un gatito de no más de 2-3 meses muerto – al parecer por envenenamiento o algo así porque no mostraba rastros de violencia o de que haya sido atropellado. Pero por supuesto, alguien tan incrédulo y escéptico como yo no podría rendirse ante la superstición que tanto critico. ¿Yo, temerle a la muerte? ¡Ja! Tomará más que una pesadilla y un gato muerto para que me vuelva mariquita.

México DF, Aeropuerto Benito Juárez 3 de abril, 10pm

En un mundo globalizado, donde el dinero fluye por las fronteras sin inpedimento alguno, sería lógico pensar que los miserables mortales como yo, también tendríamos acceso a nuestra poca riqueza en cualquier parte del mundo. Pero justo cuando se me ocurrió comprar unos recuerditos en el aeropuerto, resulta que ningún banco aceptaba mi tarjeta de débito (extranjera) siendo que es Visa. Ese problema nunca lo he tenido en Europa, ni siquiera en Chile donde estuve antes de ir a México. Pero nuestros super-bancos siguen en la época de las cavernas, una década detrás de los tiempos aunque eso por supuesto no quita que nuestros ilustres banqueros aparezcan en las portadas de las estúpidas revistas empresariales. Ni Santander, ni Ixe, ni Scotiabank me quisieron dar mi dinero (Bancomer de plano no funcionaba), lo cual es algo preocupante en vista de que podría haber surgido una emergencia y yo sin un quinto. Tristemente tuve que pedir prestado.

Océano Atlántico, 4 de abril, sepa la madre a que hora

Pues en vista de que estoy aquí para contarlo, ya habrán asumido que no morí en el trayecto trans-atlántico. Pero eso no quita que hubo ratos en que pensé si esto del destino tenia algo de cierto, alguna verdad torcida que la gente como yo se niega a aceptar. Y es que la turbulencia estuvo tan intensa que hubo un momento en que ni siquiera le podía atinar a la pantalla en el asiento para poder ver en el mapa dónde diablos me iba a morir (esto hubiera ocurrido en el Atlántico, como una hora al oeste de la península ibérica). Repito, no soy aerofóbico pero no le creo al que afirme muy cojonudamente que la turbulencia intensa no lo inmuta. Aterrizando a París, sabía que el destino podía aún tener una cruel sorpresa: me faltaba un último vuelo a Londres. Y aunque el vuelo dura solo una hora, no dejó de ser igual de tortuoso – a tal grado que cuando finalmente me senté en una silla al llegar a casa, sentía que el cuarto se seguía moviendo.

Paris, Charles de Gaulle Terminal 2E, 4 de abril, 5:30pm

Regresemos el reloj unas horas, mientras hacía conexión a mi vuelo a Londres. Resulta que en el Duty Free de México me compré una bella botella de tequila Corralejo para embriagarme a mi y a mis amigos aquí. Me olvidé de que los Europeos, con todo y que se dicen defensores del libre comercio, son bastante especialitos cuando se trata de importar cosas – especialmente cosas que sus Duty Frees también venden (lease, alcohol y perfumes). Su respuesta a esto es prohibir todo líquido dentro de la cabina del avión, salvo que haya sido comprado en otro país de la UE. Hay algunos países que son bastante estrictos con esta regla, y no hay peor que Francia. No es extraño, ya que Francia es el experto mundial incuestionable cuando se trata de proteccionismo (solo pregúntenle a sus agricultores, los más consentidos del mundo, para la desgracia de millones de campesinos alrededor del mundo que no pueden competir contra los billones en subsidios que le gouvernement française les da de a grapa). Así que no fue muy grata la sorpresa cuando en el chequeo de seguridad me informan de que mi tequila no puede pasar. ¿Quoi? Estaba sellada. Tenía el recibo. Air France no me dijo nada cuando la subí a la cabina en México. Pero nel pastel. Con toda la obstinancia gala, me repetían que la regla era así y que ni modo, tendrían que “destruir la botella”. Ah pues quiero ver que la destruyan. Ummm, no, la vamos a destruir luego. Ajá.

Solo sé que alguien en Francia hoy se levantó con una super-cruda. Espero que haya llegado tarde al trabajo y lo hayan corrido. Y si de veras destruyeron la botella, pues no solo son unos hijos de puta, sino pendejos también.

Paris, 4 de abril, 6-6:15 pm

Con las relaciones Franco-Mexicanas en su nivel más bajo desde 1862, me subí al avión para el último tramo de este viaje infernal. Atrás de mí se sentó una señora que no paró de toser haca como 15 minutos después de que el avión despegó. Era una tos enfermiza, como de alguien que tenía gripa y ni siquiera pude ver si al menos se estaba cubriendo la boca o no (como son de cerdos los europeos, sospecho que no). Imposible que la tripulación no se haya dado cuenta en vista de lo fuerte que eran los tosidos pero ¿creen que alguien hizo algo? Por supuesto que no. Lo cual me lleva a la conclusión de que un tequila es más peligroso que una mujer muriéndose de una enfermedad posiblemente contagiosa y letal (imagínense que haya sido durante la epidemia de gripa porcina). Finalmente se calló la mujer – tal vez la turbulencia fue tanto que los virus se murieron de susto.

Londres, Heathrow Terminal 4, 4 de abril, 6 pm (no, no viajé en el futuro, es una hora menos!)

Aterrizando en Londres me congratulé en haber demostrado de una vez por todas de que la superstición, los sueños proféticos y demás brujerías y charlatanerías son puras pendejadas. Sano a salvo en tierra firme. Pero no sería el fin de mis molestias. Había una fila enorme en el área de migración, llena de las razas y étinas más comunes en Gran Bretaña. Ahora bien, no especificaré cuales son ya que mi siguiente comentario podría ser interpretado como racismo. ¡Y es que vaya pero cómo apestan! Creo que los vestidores del Manchester United despúes de un partido de tiempo extra no olían tan mal como es fila, un olor a sudor concentrado, patas sin lavar y demás hediondez de gente que no acostumbra bañarse a diario (y ni siquiera cada segundo o tercer día, más bien como una semana). Era tal que una muchacha incluso se tapó la boca con su bufanda, que espero que haya servido para dicha gente se percatara que sus estándares de higiene personal, si bien serán aceptables en sus países, no son bien vistos (o más bien olidos) en el resto del mundo. Tengo la sospecha que muchos de ellos venían a pedir asilo. Yo si fuera el mero mero tendría una regla simple: si no se molestaron en bañarse el día que ingresan a un país nuevo, mejor que ni vengan.

Así terminó esta desagradable aventura donde aprendí dos importantes lecciones para la vida. 1) que la superstición es pura mamada (bueno, eso ya lo sabía). 2) no viajar por Air France, ni comprar cosas en el Duty Free para que terminen siendo robadas por los franceses (es más, boicoteen los Duty Frees franceses para que se les quite lo mamila).

¡He dicho!

Chica del 2010: Katy Perry

She kissed a girl and we liked it

Que suertuda la chica a quien besó

Russell Brand habrá subido una foto de ella sin maquillaje a Twitter (y mira que aún así no se veía tan, tan mal) pero aún así les puedo dar dos razones por las que Katy Perry tiene el honor de ser una de las chicas más deseadas del 2010. Y si bien esas dos razones (que no hacen falta especificar) son suficientes para tal honor, también ayuda su pintoresca manera de vestir, más semejante a una pin-up pintada en un avión de combate gringo de la Segunda Guerra Mundial que una estrella pop de la segunda década del siglo XXI. Y como punto extra está el hecho de que tampoco canta tan mal, si es que olvidamos desastres como “I wanna see your Peacock, cock, cock, your peacock, cock, cock” y le reconocemos otras rolas más distinguidas como “I Kissed a Girl” (no nieguen que esta canción no les estimuló su flujo sanguíneo aunque sea un poco), “Teenage Dream” y “California Gurls”.

En fin, sea cual sean las razones (me sigo inclinando por esas dos originales) no cabe duda que tiene su pegue esta chica, y en vista de que el pop femenil está más en boga que nunca, algo me dice que la estaremos viendo muy a menudo en los años que viene. Ahora Russell, antes de que te mande por un tubo (que bien parece que no tardará mucho según los últimos reportes de tabloides), ¿hay otras cosas que nos quieras enseñar de tu querida señora?

Top Ten – Canciones favoritas del 2010

Lo poco rescatable de la gran recesión musical mundial

Una canción tan buena que convencieron a Joe Jonas, RZA y Jake Gyllenhall salir en el video

Los tiempos de crisis económica suelen incentivar el buen rock. Quién sabe por qué pero por lo visto los músicos del momento aprovechan el sentimiento de frustración y angustia de la sociedad y la traducen en música emotiva, potente y original. De otra forma no hay manera de explir cómo es que las crisis de los setentas vieron nacer al punk, en los principios de los ochentas fue el post-punk y en los noventas tuvimos el grunge. Pero tal es la gravedad de la crisis actual que incluso ha logrado erradicar la inspiración artística. Mientras la deuda aumenta, la eurozona se quebranta y el desempleo se dispara, lo que más vende hoy día es Justin Beiber. Así es, Justin Bieber. Sin duda el apocalipsis está por venir si este chamaco puberto es la máxima exponencia del talento musical mundial.

Estoy seguro que en retrospectiva, el 2010 será relativamente olvidable, al igual que el desastrosamente malo 2009. El post-punk revival parece haber muerto desde que The Killers se volvieron nenas y la fuente principal del buen indie, Inglaterra, entró en coma musical nacional (solo Gorillaz en la lista pero sin Mos Def y Bobby Womack la canción no hubiera sido nada). Pero dentro de todo hubo un poco de pop rescatable cortesía de Katy Perry y Gaga, un poco de soul/funk gracias a Cee Lo Green y Janelle Monáe y posiblemente el inicio del reinado de The Arcade Fire como la mejor banda del mundo (¡que no se diga que de Canadá no sale nada bueno!). Pero no esperen que el 2011 sea mucho mejor. Estamos en plena recesión musical y si nuestro “paquete de estímulo” es Justin Bieber, nos espera una larga y dolora depresión…

Aquí la lista:

10 – Gorillaz – “Stylo”

No me gustó tanto el disco nuevo, pero “Stylo” fue tal vez la canción que más puse en “repeat” durante los primeros meses del año. El bajo es pegajoso y el video es fenomenal, el primero con los Gorillaz en versión CGI y estelarizado nada más y nada menos que por Bruce Willis.

9 – Janelle Monáe – “Tightrope”

Mi voto para la artista más prometedora del año es Janelle Monae. Sonando como una combinación de Prince, Diana Ross y Cab Calloway, mezclado con prácticamente todo ritmo negro de los últimos 50 años, su disco ArchAndroid fue una dosis de placer de principio a fin.

8 – Kings of Leon – “Radioactive”

Es posible que a estas alturas los Kings sean el grupo más popular del mundo. Aunque su último disco no ha tenido el impacto mediático o crítico que el anterior, no se puede negar que hubo una que otra joya escondida, notablemente esta, su primer sencillo que suena más U2 que U2 mismo.

7 – Big Boi – “Shutterbugg”

¿Se acuerdan de Outkast? Uno de ellos terminó dedicándose a Hollywood pero su mitad más divertida siguió con el hip-hop. En un año dominado por las porquerías de Kanye West que por alguna razón venden por millón, esta fusión con electrónica fue de lo mejorcito que salió del género.

6 – The Tempter Trap – “Fader”

El año pasado estos australianos fueron autores de mi canción favorita (“Sweet Disposition”) y este nuevo sencillo, si bien no fue ni remotamente tan exitosa como su predecesor, tuvo vestigios de ese pegue post-punkero que más bien ya más bien debería de considerarse post-post-punk.

5 – Cee Lo Green – “Fuck You”

No hay palabras para describir esta canción que no puedan ser inferidas con su título explícitamente directo y honesto. Solo basta decir que es una canción que todo hombre debería escuchar una y otra vez si llegara a sufrir un corazón roto. Puntos extra por el video motown/retro cincuentero.

4 – The Arcade Fire – “We Used To Wait”

Parece que el 2010 fue el año en que esta banda indie canadiense conquistó el mundo gracias a su tremendamente exitoso disco, The Suburbs. “We Used To Wait” es épica y grandiosa y su video “interactivo” es uno de los usos más interesantes de Google Maps que he visto.

3 – Lady Gaga – “Alejandro”

Si Lady Gaga es la Madonna del Siglo XXI, “Alejandro” es su “Isla Bonita”. El video también es espectacular si bien algo perturbante por sus imágenes y coreografías homo-eróticas que parecen salidas de la mente del General Franco o Joseph Goebbels si hubieran bateado para el otro equipo.

2 – Katy Perry – “Teenage Dream”

Inevitable en que un año donde las guitarras murieron y el pop dominó al menos saliera una que otra rola popera rescatable. Katy Perry sacó varias (“California Gurls”, “Firework”) pero me iré por “Teenage Dream” por sonar nostálgica, romántica, y descaradamente erótica al mismo tiempo.

1 – Vampire Weekend – “Giving Up The Gun

A diferencia de la prensa rockera, no he sido particularmente fan de este grupo pero no negaré que han sacado una que otra rola buena. “Giving Up The Gun” es por mucho la mejor lo que me hace pensar por qué diablos no sacan más con este estilo y menos de sus otras propuestas más locochonas.

Y siguiendo la tradición, tres otros rubros dignos de reconocimento:

Video Favorito – Lady Gaga – “Alejandro” / M.I.A. – “Born Free”

Por primera vez en seis años, no me pude decidir por uno. “Alejandro” es por mucho el mejor video del repertorio de Gaga y un increíble logro artístico (si es que la coreografía homo-erótica no ofende tus sensibilidades puritanas). Pero el video (censurado) de “Born Free” es una declaración política brutal que hace recordar el igualmente excelente “Survivalism” de Nine Inch Nails aunque mucho más cercano a la realidad actual.

Video Sexy – Katy Perry (ft. Snoop Dogg) – “California Gurls

Creo que más de uno de ustedes estará de acuerdo de que Katy Perry es el bombón indiscutible de la música actual (y junto con Gaga, lo mejorcito del pop actual). Así que no hay nada mejor que verla completamente desnuda en una nube de algodón de azucar, portar un sostén que dispara crema batida, y como dice la letra, andar con “daisy dukes, bikini on top”. No solo eso pero la canción es excelente.

Peor Canción – Kid Rock – “Born Free”

No se me escapa la ironía de que mi selección para el mejor video y la peor canción del año se llaman “Born Free”. Pero mientras que la versión de M.I.A. es una crítica a la brutalidad policial de los Estados Unidos, la versión de Kid Rock es un típico y estúpido cliché “All-Americano” que parece digno de un anuncio del Tea Party – solo faltaron los rifles y el Ku Klux Klan. Y como si no fuera poco, la canción es una porquería también.

El gadget más iDiota

Por mucho la manerá más estúpida de gastar quinientos dólares

Admito que si bien tengo una afinidad por la tecnología, no me considero un gadget freak en el sentido estricto del término. Y en particular la tecnología relacionada con la telefonía no es lo mío: escuchar poblanos fresas hablar por celulares en medio de una película (Cinépolis de Angolóplis, dónde más) en mis años mozos de universitario me dejaron traumado de por vida. Tardé varios años hasta que fui forzado a comprar un celular, y fue más por necesidad que por voluntad. Hasta apenas tres años me molesté en comprar uno con mp3. Y hace seis meses aumenté de categoría a un smartphone.

Y no, no fue un iPhone. Dios me libre. No existe palabra aún en el diccionario para describir mi odio hacia el iPhone, por no decir todo lo relacionado a Apple. Odio a Apple. Odio sus estúpidos comerciales minimalistas con hipsters pretensiosos que se sienten cagados por dios solo por tener su estúpido telefonito con manzanita. Odio el hecho que hayan cambiado el nombre de su compañía de Apple Computer a simplemente Apple porque ya no venden solo computadoras: venden un estilo de vida. Odio que un iMac está hecho para que quede bien con mis muebles Ikea, no para jugar juegos que le expriman el último MHz a mi tarjeta de video. Odio a Steve Jobs. Sí, odio a Steve Jobs. Odio su vestuario repleto de suéteres negros apegados de cuello de tortuga. Odio que se cree un oráculo de todo que está en boga en el mundo de la tecnología. Pero peor tantito, odio a los fans de Apple que lo veneran como visionario, profeta, dios. Generalmente los fans de Apple suelen ser pseudo-marxistas de Starbucks, que por alguna inexplicable razón odian al capitalismo pero alaban a una compañía multi-billonaria que les cobra hasta los calzones por el “privilegio” de poseer alguna de sus porquerías.

He aquí donde entra el iPad.

Un Moisés moderno

¿Alguien sería tan amable de decirme para qué sirve un iPad? Es básicamente un teléfono gigante pero que no puede hacer llamadas. Hmmm. Asi que es básicamente un medio para leer periódicos o checar tu Facebook donde quiera que estés. O para que no te aburras en el metro jugando Paper Toss como idiota. No sirve de nada para cosas productivas (como digamos, usar Office para cosas del trabajo), no corre juegos decentes, no puedes cargarlo en el bolsillo a menos de que seas carpintero, albañil o payaso. Y a cambio de todo esto que (no) puedes hacer, Steve Jobs se embolsa $500 de tus muy merecidos dólares. Con la mitad de esto te compras una laptop media decente (prueba de fuego: ¿que prefieren para un viaje trans-Atlántico, una laptop o un iPad?). Con una décima parte de esto te compras 10 libros que no solo son más entretenidos sino que estimulan tus neuronas en vez de paralizarlas (ya de perdis un Kindle, al menos se ve má respetable).

Mi teoría es que todo esto es un plan macabro de Steve Jobs para destruir por completo la interacción directa entre seres humanos. Digo, Jobs no pinta como la persona más carismática y amigable del mundo (tal vez por aquello de que sería algo perturbante tener un amigo que siempre viste suéteres negros entallados de cuello de tortuga) así que sería entendible que deseara que todo mundo se volviera tan anti-social como él y su legión de fans iDiotas. Con un iPad se elimina la necesidad de escuchar una voz humana, el último vestigio de comunicación interpersonal que la revolución de las tecnologías de información aún no ha destruido. Ni Orwell lo puedo haber visualizado mejor: un mundo en que todos caminamos como zombis con iPads en mano por un panorama urbano minimalista repleto de pantallas enormes donde Jobs nos predica su santo tecno-evangelio y un Starbucks en cada esquina (con Wi-Fi gratuito por si la señal 3G no nos llega).

Como alguna vez dijo Charlton Heston sobre su rifle, diré yo sobre mi PC: “me la tendrán que quitar de mis frías y muertas manos.”

China: la superpotencia resentida

Tengan miedo, mucho miedo, cuando lleguen a dominar el mundo

Próximamente: entrando a tu ciudad

Pinches chinos.

Confieso que aún con la admiración que le tengo a sus logros económicos, no trago a los chinos. Tal vez será por experiencias no muy gratas con compañeros chinos en mis tiempos de estudiante, o porque mis vecinos chinos actuales no me dejaban dormir por estar jugando Wii toda la tarde y toda la noche (hasta que sutilmente los amenacé con la policía). Pero aparte de estas pequeñeces, hay pocas tendencias geopolíticas que me consternen más que el eventual ascenso de China al status de superpotencia. Económicamente ya lo son: China ahora es el principal país exportador del mundo, el principal comprador de automóviles, y se ha convertido en un monstruo industrial (produce casi la mitad del cemento mundial, y cinco veces más acero que los Estados Unidos) a tal grado que sus patrones de consumo prácticamente dictan los precios mundiales. Es solo en el aspecto militar en que el poderío chino sigue siendo opacado por los Estados Unidos, pero este también está creciendo a niveles alarmantes.

Con este poderío global vienen responsabilidades globales. Pero lejos de aparentar ser un aspirante al trono digno y confiable, actúan peor que un niño berrinchudo cuando el resto del mundo no cede ante sus caprichos. El repudio a la entrega del Nobel a Liu Xiaobo es un típico caso: China llamó “payasos” a todos los países que asistieron a la ceremonia y decidieron crear su propio reconocimiento alternativo, que por supuesto, a nadie le importó. Uno pensaría que el país que habla abiertamente sobre la decadencia del Occidente tomaría el Noble con un poco de indolencia pero se ve que el Comité Nobel clavó la daga donde más dolía (bien hecho señores, los perdono por habérselo dado a Obama el año anterior). Y tan solo unas semanas antes de este último incidente, ocurrió una desmedida respuesta a la detención de una embarcación china en aguas japonesas. Empresarios japoneses en China incluso fueron arrestados en represalia.

De cierta manera, este tipo de reacción no es sorpresiva: durante dos siglos, ese fue el trato que las potencias Occidentales otorgaban a aquellos países o colonias menos “civilizadas” que ellas. Como latinoamericanos (y mexicanos en particular), conocemos muy bien lo que es haber sido el patio trasero de los Estados Unidos pero China fue una de las víctimas más humilladas por la agresión extranjera. particularmente durante las Guerras del Opio contra Gran Bretaña que culminó con una vergonzosa derrota militar china y la destrucción total del Palacio de Verano por tropas europeas, principalmente británicas y con ayuda francesa (algo equivalente a que los chinos tomaran Londres hoy día y destruyeran Westminster desde Big Ben hasta Trafalgar Square). A la posterior rebelión de los Boxers se sumaron alemanes, austriacos, rusos, japoneses y estadounidenses – tal vez la más desigual alianza que cualquier país ha tenido que enfrentar en toda la historia. Así pues, no se les puede culpar por no olvidarse de un capitulo en su historia que el Occidente apenas toma como pie de página y que incluso la mayoría de europeos jamás ha escuchado.

Lo que nos espera

Queda claro entonces, que China ve su ascenso al máximo escalón del poderío mundial no solo como un merecido retorno a su gloria antigua sino como venganza por las humillaciones que ha sufrido en los últimos dos siglos. Es una superpotencia resentida. Lo malo, es que la historia no favorece a este tipo de potencias: suelen perder el juego del poder pero no sin antes sumir al mundo en guerras catastróficas en su intento por irrumpir el balance de poder a su favor. Francia lo intentó varias veces: primero con Louis XIV, posteriormente con Napoleón que si no hubiera sido por la derrota naval en Trafalgar y el cruel invieron ruso, tal vez hubieran logrado su objetivo de conquistar Europa. Pero no hay mejor caso que Alemania, no una sino dos veces, con el saldo total de más de 75 millones de muertos entre las dos guerras mundiales en que fueron partes. Sus resentimientos eran muchos: por llegar tarde a la repartición colonial del mundo, por estar rodeado de países hostiles en un continente en que se creían supremos y después por la humillación de la derrota de 1918, una humillación que eventualmente incitó la llegada de los Nazis al poder en 1933 gracias a un pintor vagabundo. De nuevo hay que darle gracias al invierno ruso para que el Reich de mil años solo durara doce (lamentablemente, para seis millones de judíos eso ya fue demasiado).

La siguiente superpotencia resentida fue la URSS, que justificó su intento por dominar Europa bajo el yugo comunista como defensa ante las repentinas invasiones del Occidente. Y de haberse desatado una guerra nuclear, las consecuencias hubieran sido aún más catastróficas. Y es por eso que el ascenso de China es tan preocupante. Si la URSS amenazaba Europa con un Ejército Rojo de 5 millones, ¿de qué tamaño será el ejército de China con una población cuatro veces mayor a la de la URSS antes de su disolución o la de Estados Unidos hoy día? ¿Cuántas ojivas nucleares estarán siendo apuntadas a las capitales del mundo? ¿Cuántos submarinos rondarán los océanos? Da miedo pensar que todo este poderío estará bajo el mando de un gobierno que no requiere de rendición de cuentas con su pueblo y que ve con desdén la autoridad de cualquier institución internacional. Hay que admitir que es un gobierno mucho más serio y profesional que, por ejemplo, el de Kim-Jong Il en Corea del Norte (decir que está loco de remate es ofender a los locos). Pero no me es difícil imaginarme al gobierno chino, autoritario al fin y al cabo, tomar una decisión que tendría severas repercusiones en el orden mundial. Como, por ejemplo, una guerra.

Es cierto que muchas de las mismas críticas se les pueden levantar a los Estados Unidos (particularmente su rechazo a la autoridad internacional). Cuando se tiene el poder, nadie goza compartirlo. Pero me cuesta creer que los chinos harán mejor papel de superpotencia que sus predecesores. En el 2008 me tocó ver las protestas por los Juegos Olímpicos de Beijing aquí en Londres. Me impresionó ver una legión de chinos ultra-nacionalistas, la mayoría estudiantes, defendiendo a todo corazón la idea de que “no se politicen los juegos” (esto poco tiempo después de una violenta incursión militar/policial en el Tíbet).

Si la juventud es la máxima expresión de rebelión y libertad, ¿qué nos espera cuando esta generación fanática, nacionalista y resentida llegue al poder?

Un año después…

Tercer Siglo cumple 365 días de vida

Válgame dios, Alá y Cthulhu: Tercer Siglo cumple un año de vida. Tal parece que llevo años escribiendo, lo cual es entendible considerando que si El Ministerio de la Verdad siguiera vivo, ya llevaría media década. Cómo vuela el tiempo, pero creo que queda mucho espacio para mejorar. Para empezar, podría escribir más a menudo, aunque he decidido sacrificar cantidad por calidad y evitar posts sobre cualquier banalidad, total, para eso está Facebook y Twitter. Segundo, podría tener más publicidad. Con todo y que tengo links en cada post para “Menéame”, “Bitácoras” y demás sitios bloggeros, nadie los aprovecha.

Asi que se aceptan brillantes ideas para incrementar mi audiencia. Palabras tan sabias y profundas que iluminan nuestras vidas efímeras no deben quedar en el olvido cyberespacial…

Una revolución que no termina

Cien años de soledad, buscando el alma de una nación perdida

Rebeldes con causa

Es dificil imaginar el México que existía hace más de 100 años. Es cierto que rompimos las cadenas que nos ataban a la corona española en 1810, pero nuestras primeras décadas de vida independiente fueron un periodo casi ininterrumpido de golpes de estado, invasiones extranjeras y guerras civiles. A tal grado que nuestra mera existencia siempre estuvo en duda hasta que conseguimos paz y tranquilidad bajo la mano de acero de don Porfirio. Pero si el México moderno nació aquel 20 de Noviembre de 1910 es porque por primera vez quisimos luchar no para determinar quién nos gobernaría, ni para resistir a un extraño enemigo, sino para concretar una idea de nación que pudiera resistir la prueba del tiempo. Una idea que si bien terminó siendo parcialmente pervertida por la generación revolucionaria que gobernó durante los siguientes 70 años, sigue definiendo el carácter del México de hoy.

La Revolución acapara muchos “últimos” en nuestra corta pero violenta historia. Fue el último gran conflicto armado en nuestro suelo, aunque ha habido brotes esporádicos de violencia desde entonces, tal como la Guerra Cristera y el levantamiento Zapatista. También ha sido la última ocasión en que fuerzas extranjeras han intervenido militarmente (nosotros, en cambio, tuvimos la minúscula pero glorificada participación en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial cortesía del Escuadrón 201). Estos dos hechos no son nada triviales: durante nuestros primeros cien años de vida, fuimos víctimas constantes de agresión foránea, casi en igual medida en que fuimos víctimas de nosotros mismos. Desde el asesinato de Venustiano Carranza en 1920, no hemos sufrido una sola transferencia violenta de poder, un hecho que ningún otro país latinoamericano (e incluso pocos europeos) puede presumir. Únicos entre innumerables dictaduras en la región, nuestros militares nunca salieron de sus cuarteles, salvo en caso extremos – como por ejemplo, ante la evidente”amenaza” de estudiantes comunistas en 1968 o campesinos revoltosos en 1994.

Por supuesto, esta “pax revolucionaria” tendría su precio: la renuncia de la democracia aunque se tendría que dar la finta mediante el ritual sexenal de las elecciones presidenciales si bien la decisión ya estaba hecha mediante el famoso “dedazo”. Es en ese aspecto que la revolución traicionó a su más importante ideal, el de “sufragio efectivo, no-reelección” que fue la casus belli de la revuelta original contra el Porfiriato. El sufragio nunca fue efectivo porque nunca hubo competencia y cuando la hubo (1988), se tuvo que recurrir a un fraude digno de una novela de Orwell. Y la no-reelección fue una farsa en vista de que si bien el mandato del presidente era finito, el del partido era para siempre. Era tal la adherencia al sistema que ningún presidente, incluso el más personalista, tuvo la osadía de retarlo, pues de hacerlo desmantelaría la compleja red de lealtades que durante décadas se construyeron justamente para tener a este caótico país con todos sus intereses conflictivos bajo control. Eso, más que la ilusoria democracia que practicó, es lo que hizo al PRI una verdadera “dictadura perfecta” y la receta mágica para su sucesión durante 70 años.

Un poco de idealismo nos caería bien

Es difícil pensar, pues, que el PRI hubiera podido sobrevivir más allá de unos cuantos sexenios sin su estructura corporativista. Pero si su supervivencia dependió de esta relación, es por mucho el legado más nocivo de la revolución. Sindicatos politizados y corruptos, empresas monopolísticas e ineficientes y un sector agrícola dominado por líderes cooperativistas mientras el resto del campo sigue sumido en la miseria. Lejos de morir cuando el PRI pasó a segundo plano en el 2000, florecieron ante la ineptitud del nuevo gobierno que no supo aprovechar el cheque en blanco que tuvo en sus manos esos primeros meses de euforia democrática y terminar con las viejas estructuras de poder que nos han condenado al subdesarrollo. Es por eso que el fracaso de Fox fue total y absoluto, al desperdiciar la oportunidad del siglo para poner orden en el vació del poder. Y ahora, ya ni quien los controle porque ya ni siquiera se sabe quién gobierna este país. ¿El presidente o el narco? ¿Carlos Slim o el SNTE?

Así pues, queda claro que después de tantos años, la labor queda inconclusa. La revolución fue un éxito, porque consolidó la transformación de un estado amorfo y débil, a una nación con identidad propia y sentido histórico. Pero seguimos sin saber cuál es nuestro papel en este mundo, temerosos como siempre por aspirar a la grandeza que inherentemente sentimos que merece cualquiera menos nosotros.

Piensen rápido. A diferencia de los trenes que acarrearon a las tropas hace un centenario, este tren ya no regresa.